Se advierte que la prohibición vigente no se cumple plenamente en los planteles educativos.
En Nuevo León se planteó la necesidad de reforzar las acciones para limitar la presencia de comida chatarra en planteles educativos, al señalar que, a pesar de la restricción federal vigente, su consumo y distribución aún persisten en distintos espacios escolares.
El señalamiento surge a un año de la entrada en vigor de la normativa que prohíbe la venta de productos ultraprocesados en escuelas, medida que busca promover hábitos alimenticios más saludables entre niñas, niños y adolescentes.
Entre las propuestas se incluye fortalecer la vigilancia dentro y fuera de los planteles, así como impulsar campañas de concientización dirigidas a la comunidad educativa para mejorar el cumplimiento de la normativa.
También se ha advertido que la persistencia de estos productos representa un reto para las políticas de salud pública, en un contexto donde se busca reducir problemas como el sobrepeso y la obesidad infantil mediante acciones preventivas.